sábado, 3 de noviembre de 2012

BESOS DALTÓNICOS (14)

                                                       


La libertad de un periodista se mide por sus conocimientos”
“La información de calidad es siempre ética. Y a la inversa: 
               nunca será de calidad la información que carezca de ética”
                                   (Carlos Soria, La hora de la ética informativa)





Los medios de comunicación convencionales, prensa, radios y televisiones de ámbito nacional ampliaron la noticia del digital confidencial respecto a las sospechas policiales del accidente. El periódico que más espacio le dedicó fue el diario El Mundo que recogió las declaraciones de un empleado que confirmó la presencia de un agente de policía en sus oficinas. Este, cuya identidad no se facilitaba, corroboraba cómo un inspector se había instalado allí al día siguiente del accidente, interrogando a todos los trabajadores de la compañía. El rotativo obtuvo también el informe policial, el atestado y las fotos del vehículo. Todo el material informativo apareció en una doble página interior con un amplio despliegue tipográfico y fotos a color.

El titular decía así:

El vehículo que atropelló a Cándido de Blas era de un ex empleado”

Y como antetítulo:

La policía sospecha que pudo ser intencionado como venganza por un despedido”

Y en uno de los ladillos de la noticia:

El empresario sigue en coma irreversible”

La información ofrecía el nombre de Carlos Ferrín como propietario del turismo que atropelló al empresario de la comunicación, si bien no mencionaba la circunstancia de que fue robado y que había sido denunciada su desaparición. La noticia abundaba en las pesquisas policiales que desde el principio habían sospechado de la intencionalidad del atropello, por los problemas que atravesaba la empresa con varios empleados.

El inspector Sánchez ojeaba la prensa cuando leyó esta información y no pudo más que expresar una mueca de sorpresa. Otros diarios de tirada nacional apenas recogían unas líneas de la noticia. Las radios se limitaron a leer las informaciones de la prensa o los teletipos. Las televisiones también hicieron lo mismo, sólo que con recursos de imágenes del exterior del edificio de la compañía y alguna conexión en directo en programas como Madrid Directo.

Las instrucciones recibidas por el inspector eran contundentes: no quería más filtraciones ni noticias relacionadas con el caso. Por eso, estas informaciones en medios de difusión nacional no le habían agradado. Sospechó de nuevo de Ernesto. Le convocó en su despacho y tuvieron unas palabras subidas de tono. Le acusó de alimentar a los medios bien por interés concreto, por perjudicar a su jefe o para ocultar algo más. Ernesto se defendió con negativas rotundas señalando que eran muchos los empleados cabreados. Además, le recalcó que los periodistas tienen su propia dinámica y disponen de sus fuentes. Cuando el inspector quiso interrogarle sobre el accidente, Ernesto le dijo que no hablaría nada más. Que si tenía sospechas que le acusara formalmente para poder defenderse. La conversación finalizó con una amenaza hacia su amigo y él; porque podrían haberlo organizado para vengarse por el despido de Carlos y por el suyo, que parecía inminente.

El inspector no disponía de más sospechosos, por ahora. No había localizado todavía a Carla, la redactora también despedida tras el supuesto romance con el jefe. Con el ex director general Pepe Fernández, sólo pudo contactar por teléfono y concertaron una cita. Quizá  hablase con Juan Aguirre, otro empleado que se enfrentó a don Cándido y que se encontraba de baja con depresiones. El resto ya había pasado por su despacho y fueron objeto de minuciosas entrevistas. Otros que aparecían en una lista facilitada por Daniel no podía todavía interrogarles. Se trataba de directivos que dirigían otros medios de comunición. Pero, era material muy sensible y con las filtraciones en la prensa, debía andarse con mucho cuidado. Decidió dejarlo para el final...
 
El hallazgo del vehículo de Carlos le pareció decisivo. En el informe policial se aportaban las pruebas y se concluía en solicitar al juez la orden de detención como imputado. Pero el inspector quería tener más pruebas e implicar también a su amigo Ernesto. Conocía su buena relación y que éste iba a declarar a su favor. Los habían seguido y tenía fotos de la reunión con un abogado. Al final, de manera sorprendente, Elisa decidió cerrar un acuerdo extrajudicial  y no hubo juicio por despido.

Cuando Daniel se lo comunicó no comprendió la postura de la esposa. El inspector opinó que hubiera sido una buena estrategia presionarles en el interrogatorio de la vista oral, aunque fuese laboral, para ponerles nerviosos y comprobar cómo se desenvolvían. De haberle consultado, se hubiera opuesto al acuerdo. 
- Daniel, soy el inspector Sánchez, le dijo por teléfono.
- Ah, inspector. Alguna novedad…
- No, lo que ya le conté respecto a Ferrín y Navarro. Soy partidario de avanzar y presentar una acusación por intento de homicidio, a la espera de ver cómo evoluciona...Si no mejora o si terminase falleciendo, que Dios no lo quiera, los cargos serían de homicidio e incluso de asesinato...si somos capaces de demostrar la intencionalidad premeditada...
- Pero, ¿cree que tiene las pruebas suficientes para que el juez lo considere y se pueda mantener la acusación…?
- Hombre, tenemos su coche, y las huellas de sangre y el informe pericial…
- ¿Pero, el coche no se lo habían robado?
- Bueno, eso puede ser una estratagema para cubrirse. Hay muchas huellas suyas en el volante, en el salpicadero, en el cambio de marchas…
- Usted sabrá inspector. Pero no vayamos a meter la pata y el juez no lo considere...y salgamos otra vez en todos los periódicos. Se puede armar otro escándalo que no nos beneficia...La familia, en especial Elisa, no quiere más publicidad. Sólo si tenemos todas las pruebas...si no, mejor afrontarlo con calma.
- Bueno..., dudó el inspector, seguiremos investigando entonces…
- Sí, será mejor para buscar más pruebas o interrogar a otros sospechosos...
- Pero ya le digo que pueden ser cómplices. No disponemos de evidencias contundentes, pero...Tendría que irme a Málaga y a Córdoba para verificar algunos datos que no me cuadran y comprobar la coartada de Ernesto.
- Eso me parece mejor, inspector. Ya le he dicho que no hay problema con los gastos. Llame a Sofía y que le reserve los billetes del ave, del hotel y lo que necesite...Váyase a completar su investigación. Y dejemos la acusación contra Ferrín en “stand by”. ¿No le parece?
- De acuerdo Daniel, me iré para allí...


No hay comentarios:

Publicar un comentario