viernes, 26 de octubre de 2012

BESOS DALTÓNICOS (11)

                                                                       

La reacción del PERIÓDICO después de conocer los asesinatos de sus reporteros fue bastante extraña, y dio lugar a una excitación anormal. Grandes titulares. Ediciones especiales”.

                                     (Heinrich Böll, El honor perdido de Catharina Blum)





La noticia recorrió rápidamente las redacciones de todos los diarios digitales que se hicieron eco de la información y que más tarde repitieron los periódicos impresos de ámbito nacional. La mayoría sin citar la fuente inicial de Internet. Es una práctica muy habitual de unos y otros, aunque siempre se lo echen en cara entre ellos. La irrupción de los blogs, confidenciales, redes sociales y diarios digitales de todo tipo no han traido una praxis periodística adecuada. La lucha por ser el primero en publicar cualquier información, cuando no rumores o chismes de la más baja estofa, se había convertido en una ley de la selva para los medios. No sólo los digitales, sino también los tradicionales.

El inspector Sánchez recibió una llamada de la jefatura central. La información se había extendido como un reguero de pólvora y eso no ayudaba la investigación. Su jefe se mostró muy enfadado y quiso que le explicara cómo habían podido llegar esas noticias a los periódicos.

Cuando Ernesto abrió su ordenador después de comer y tecleó la página web del diario digital no salió de su asombro. La verdad es que se olvidó de llamar a su amigo. Marcó su número, insistió, pero éste no le respondía. Estaba muy enfadado porque las sospechas crecerían contra él. En ese momento recibió una llamada del director general para reunirse en su despacho.

Empezaba a ponerse nervioso y se temió lo peor. Pensó que sería mejor contar la verdad si le preguntaban sobre la información periodística que él había propiciado. La situación se había complicado desde su regreso a Madrid.
- ¡Alguien ha filtrado desde aquí a los medios de comunicación la noticia de la investigación policial!

Fue lo primero que soltó el director general ante los cuatro directivos presentes y el inspector Sánchez, que no dejaba de mirarle con descaro.

Ernesto no se atrevió a decir nada en la confianza que no se supiera la indiscreción con su amigo. Desconocía que los teléfonos de la empresa estaban pinchados.

-Tengo que advertiros-continuó el director general- que la policía tiene controlados los teléfonos desde ayer por la sospecha de que se pase información a los medios. O quizá..., hizo una pausa, porque pueda haber alguién involucrado con el accidente de don Cándido.

Las palabras del director general sonaron como una bofetada en la cara de Ernesto. Su rostro tuvo que cambiar de color porque sintió cómo se le encendían los carrillos. Notó también un vuelco al corazón y que se le aceleraba el ritmo cardíaco. Su hipertensión le podía jugar una mala pasada. Debía mantener la calma, mostrarse con aplomo y que sus compañeros no percibiesen su gran nerviosismo.
Por eso, decidió tomar la palabra y asumir que había hablado con un periodista:

-Tengo que comunicaros que he sido yo quien ha hablado con un medio informativo, soltó ante la mirada atónita de sus compañeros y una leve sonrisa del inspector de policía.

No sabía como continuar, sus explicaciones le comprometían seriamente.

- Podréis comprobar lo que he hablado si como parece la policía ha pinchado los teléfonos. No creo que haya dicho nada incorrecto. Es más, le he repetido que no publicara nada...Ya veis que no se puede uno fiar ni de sus amigos. Sobre todo si son periodistas...

Y concluyó:

- Hablaré con él y le diré que desmienta lo publicado. Es lo único que puedo hacer...No se me ocurre otra cosa mejor...

El inspector Sánchez tomó la palabra y le dijo que no era necesario desmentir nada, que sería contraproducente.

- Ya se sabe que si desmientes a un medio informativo, luego...te pueden crucificar.
- Además -recalcó- lo que han publicado es básicamente cierto. Tenemos serias sospechas de que el accidente de don Cándido ha sido intencionado. Un intento de homicidio o si muere...un homicidio. Y encontraremos al culpable o culpables...

El policía se alegró incluso de que se hubiera producido la filtración, pues así -señaló- el autor o autores podrían ponerse nerviosos y cometer errores que los delatasen. Agradeció a Ernesto su sinceridad y le dijo que se quedase en el despacho mientras daba por finalizada la reunión.























No hay comentarios:

Publicar un comentario